Article publicat al Diari de Tarragona. 30 d’abril del 2026

La asociación que impulsa el Àrea Metropolitana de Tarragona cumple medio año con muchos frentes abiertos y retos en el horizonte. Desde finales del pasado mes de octubre, el organismo territorial ha captado la atención de municipios y entidades para sentar las bases y consolidarse como un nuevo agente del día a día de las comarcas del Tarragonès, Baix Camp y Alt Camp antes de dar, a medio plazo, el salto institucional.

«Avanzamos rápido. El objetivo es dejar definida la arquitectura y la ingeniería este año», indica el presidente, Roc Muñoz (PSC), quien señala dos de las vías principales que el ente tiene activas tras seis meses de funcionamiento: la nueva agencia operativa y la empresa energética.

«Ya tenemos en marcha los principales estudios», recalca Muñoz, refiriéndose a dos cuestiones: la activación del contenido de los estatutos y el dictamen sobre la fórmula jurídica que la URV está ultimando sobre el brazo inversor del Àrea Metropolitana –la agencia de promoción–, y el análisis de viabilidad sobre una posible «herramienta» energética, en forma de empresa metropolitana.

Más peticiones de las esperadas

Muñoz reconoce que, durante este primer medio año, «hemos tenido más peticiones de colaboración de las previstas», con acuerdos con Pimec, Clúster Tic, Port y, en breve, con la URV, los Consells Comarcals del Tarragonès, Baix Camp y Alt Camp, así como las cámaras de comercio de Tarragona, Reus y Valls. Paralelamente, municipios como Altafulla, Vallmoll, El Catllar, Els Pallaresos y La Pobla de Mafumet podrían sumarse a la asociación en la asamblea del próximo mes de junio, a la vez que también se colaborará con El Vendrell.

«Apostamos por una integración progresiva para evitar errores del pasado», indica Roc Muñoz, en referencia a intentos de cohesión territorial que salieron mal, como el Consorci del Camp.

Con la agencia y la empresa energética en primer plano, otra de las vías en las que el Àrea Metropolitana quiere tener voz es en la redacción del Pla Director Urbanístic, que la Generalitat quiere tener redactado en tres años. «El objetivo es que no se haga desde arriba hacia los municipios, sino desde los ayuntamientos», apuntan otras fuentes.

Con todo ello, otro objetivo es llevar al Parlament la aprobación de una ley que blinde de competencias al organismo, de forma que pueda disponer «de un marco jurídico sólido que permita mancomunar servicios», sostiene Roc Muñoz.

También a ocho años vista está la reformulación del transporte metropolitano. La Generalitat acaba de prorrogar hasta 2034 las actuales concesiones. La idea es «desarrollar» en este tiempo «una auténtica autoridad metropolitana del transporte» que, más allá de las tarifas, pueda incidir en el recorrido de las líneas, definir las infraestructuras y, quizás, el gran punto de inflexión: gestionar el tranvía, tras dar el gran salto institucional.